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Qué automatizar primero

Cómo elegir el primer proceso a automatizar, cómo priorizar entre varios candidatos y qué conviene dejar en manos de una persona.

La regla es aburrida y funciona

Un proceso es buen candidato a automatización cuando cumple tres condiciones a la vez: se repite seguido, sigue reglas claras y hoy lo hace una persona copiando información de un lado a otro. Si falta cualquiera de las tres, es probable que automatizarlo cueste más de lo que ahorra.

La tentación es empezar por lo más visible o lo más molesto. Casi nunca coinciden con lo más rentable.

Cómo priorizar entre varios candidatos

Para cada proceso, multiplica tres cosas: cuántas veces por semana ocurre, cuántos minutos toma cada vez, y qué pasa cuando alguien se equivoca. El tercer factor es el que la mayoría omite, y suele ser el que más pesa.

Una tarea de dos minutos que se hace cuarenta veces por semana y que, mal hecha, factura de menos, vale mucho más que una tarea de una hora que ocurre una vez al mes.

Los sospechosos de siempre

En la mayoría de las empresas con las que trabajamos, los primeros cuatro candidatos son los mismos:

→ Pasar consultas de un formulario o de WhatsApp al CRM, a mano

→ Generar cotizaciones o comprobantes copiando datos entre sistemas

→ Consolidar reportes que hoy se arman a mano cada lunes

→ Avisos de seguimiento que dependen de que alguien se acuerde

Lo que no conviene automatizar todavía

Un proceso que cambia cada mes, que depende del criterio de una persona con experiencia, o que nadie sabe explicar completo, no está listo. Automatizar un proceso que no entiendes sólo hace que los errores ocurran más rápido y en mayor cantidad.

En esos casos el primer paso no es técnico: es escribir el proceso y estabilizarlo. Muchas veces ese ejercicio ya resuelve la mitad del problema, sin software de por medio.

Empezar chico, medir, seguir

La primera automatización debería estar funcionando en semanas, no en meses, y su efecto debería ser visible sin un tablero: alguien deja de hacer algo. Ese resultado concreto es lo que financia y ordena todo lo que venga después.

Anota cuánto tiempo tomaba antes. Es la única forma de defender la siguiente inversión con un número en lugar de una impresión.

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